¿Navegas? Qué cubre un seguro para barcos recreativos
Salir al mar tiene algo de libertad… y algo de “más vale prevenir”. Porque en cuanto hay otras personas, otras embarcaciones o un puerto de por medio, un despiste pequeño puede convertirse en un problema grande. Por eso, antes de pensar en extras, conviene tener clara la base: la responsabilidad civil. A partir de ahí, lo demás ya depende de tu barco, de tu presupuesto y, sobre todo, de cómo lo usas: no es lo mismo una salida puntual que una temporada completa navegando cada fin de semana.
Lo mínimo para no meterte en líos: RC y obligación en España
Cuando se habla de seguro para barcos recreativos, lo primero no es “¿me cubre si me roban?”, sino “¿qué pasa si daño a alguien o a algo?”. En España existe un seguro de responsabilidad civil de suscripción obligatoria para determinadas embarcaciones de recreo. Dicho de forma simple: es el mínimo para responder frente a terceros si causas daños personales, materiales o perjuicios económicos derivados, incluso con escenarios típicos como una maniobra en el puerto, una colisión o un abordaje. Esta base es la que te evita quedarte “solo” ante reclamaciones que pueden ser muy serias.
¿Qué embarcaciones deben llevar seguro obligatorio?
La norma define como embarcaciones de recreo o deportivas, a estos efectos, las propulsadas a motor (incluidas las motos náuticas) y también las que no tienen motor si su eslora es superior a seis metros. Puedes verlo en el Reglamento aprobado por el BOE.
Además, el seguro no se exige solo “cuando estás navegando”. También aplica estando atracado durante los periodos en los que el barco está expuesto a los riesgos previstos en ese Reglamento.
¿Qué cubre el seguro obligatorio?
El seguro responsabilidad civil embarcación obligatorio está pensado para terceros, no para “arreglar tu barco”. En el propio Reglamento se detalla que cubre, entre otros, muerte o lesiones de terceras personas, daños materiales a terceros, pérdidas económicas derivadas de esos daños y daños a buques por colisión o sin contacto.
Y también deja muy claro lo que queda fuera. Por ejemplo, no cubre los daños a tu propia embarcación, ni la muerte o lesiones del patrón o piloto, y tampoco los daños cuando el barco está en reparación, en tierra o siendo remolcado/transportado por vía terrestre.
Hay otro matiz importante que debes de tener en cuenta, y es que el Reglamento fija límites cuantitativos para esta RC obligatoria. Eso significa que, si quieres ir más holgado, lo razonable es valorar una ampliación de capital en la póliza (esto ya depende de tu contrato y de lo que pactes).
Ojo si participas en regatas o competiciones
Si vas a participar en regatas, pruebas o competiciones (incluidos entrenamientos, apuestas, desafíos), la norma prevé un seguro especial para cubrir esos riesgos, como mínimo con el alcance de la cobertura obligatoria.

Lo que de verdad marca la diferencia son las coberturas opcionales habituales
Una vez tienes claro el mínimo, llega la pregunta práctica: “¿qué me interesa a mí, con mi barco y mi uso?”. Un seguro barco recreo puede incluir coberturas voluntarias que te cambian la experiencia por completo, porque pasan de proteger “a los demás” a protegerte también a ti: tu embarcación, tu bolsillo y tu tranquilidad cuando algo se tuerce. Aquí no hay una receta universal, pero sí hay bloques que conviene entender para elegir con cabeza.
Daños propios y averías: cuando el golpe lo pagas tú
La RC obligatoria no arregla tu embarcación. Si rozas una piedra, si golpeas el pantalán o si tienes un siniestro que afecta al casco, los daños propios son los que suelen entrar en juego. Aquí la clave es doble: el valor del barco (y sus equipos) y la frecuencia real con la que navegas. Si tu embarcación tiene un valor importante o si la sacas a menudo, esta cobertura empieza a tener mucho sentido.
Asistencia en el mar y remolque: tu “plan B” cuando toca pedir ayuda
Cuando el motor falla o el mar cambia, lo que necesitas no es un papel, sino una solución. La asistencia puede contemplar cuestiones como remolque, auxilio o apoyo en incidentes durante la navegación (dependiendo de condiciones, límites y ámbito). Es una de esas coberturas que no valoras… hasta el día que la usas, sobre todo si navegas por zonas donde un contratiempo se convierte rápido en un día perdido (o en un gasto inesperado).
Robo, expoliación y daños en puerto: lo que ocurre cuando no estás a bordo
Puertos y amarres son entornos con mucho movimiento. Si tu embarcación duerme amarrada gran parte del tiempo, cobra peso el riesgo de robo o de daños mientras está estacionada. Aquí suele importar mucho lo que lleves instalado (electrónica, equipos, auxiliares) y cómo lo guardas. En este tipo de coberturas, las exclusiones y las medidas de seguridad que exige la póliza son decisivas.
Accidentes de ocupantes y defensa jurídica: el lado menos visible del siniestro
Si hay personas a bordo, un incidente puede acabar en atención médica, reclamaciones o trámites. Según la póliza, puedes tener coberturas para ocupantes y también defensa jurídica o gestión de reclamaciones. Además, el propio Reglamento del seguro obligatorio contempla que, salvo pacto distinto, el asegurador asuma costas de defensa y gestión del siniestro dentro del marco del seguro obligatorio.

Seguro por días: ¿cuándo es una solución lógica?
Hay momentos en los que un seguro anual no es lo más razonable. No porque sea “malo”, sino porque tu uso no lo pide. Si solo vas a navegar un fin de semana, si te han prestado una embarcación o si estás probando un barco tras comprarlo, lo que necesitas es una cobertura que acompañe tu realidad, no un compromiso de 12 meses. En esos casos, un seguro temporal bien planteado puede ser tu salvavidas: cubres lo importante justo cuando lo necesitas y evitas pagar por periodos en los que el barco ni se mueve.
Aquí es donde un seguro de barco por días puede ayudarte a tener cubierta la navegación puntual con una lógica muy simple: pagar por uso real. En Asegura puedes verlo como una opción práctica cuando buscas cubrir días concretos.
Escenarios típicos donde un seguro temporal tiene sentido
Para que lo visualices, piensa en situaciones muy comunes:
- Fin de semana suelto: te apetece salir dos días y el resto del mes el barco estará amarrado.
- Embarcación prestada: si te dejan un barco, lo que quieres es navegar con tranquilidad sin exponer a nadie a un lío con terceros.
- Pruebas tras compra: acabas de adquirir una embarcación y necesitas salir a probarla antes de decidir cambios, reparaciones o incluso si la mantienes.
- Traslado a puerto o varadero: el tramo “de movimiento” es justo donde más riesgo percibes, especialmente en maniobras y entradas/salidas.
- Temporada corta: si navegas solo en una ventana concreta del año, tiene sentido ajustar la cobertura a esas fechas.
En esos casos, hablar de seguro embarcación por días no es vender, es aplicar sentido común. Si quieres verlo detallado, aquí lo tienes: seguro embarcación por días. Y si lo que buscas es una fórmula todavía más directa para días sueltos de navegación, también te interesa este enfoque: seguro náutico por días (puedes partir de la misma solución temporal y adaptarla a tu caso).
Motos de agua: obligación y uso estacional
Con las motos de agua, lo estacional manda. Muchas personas las usan “a ratos”: un par de días en verano, una escapada puntual o un plan improvisado cuando el tiempo acompaña. Aun así, la base legal no cambia. En la definición del Reglamento, las motos náuticas están incluidas como embarcaciones de recreo o deportivas propulsadas a motor.
Por eso, cuando se habla de seguro moto de agua obligatorio, en realidad se está hablando de la misma idea: responsabilidad civil frente a terceros. Incluso desde organismos públicos se recuerda la exigencia de tener suscrito un seguro de responsabilidad civil para motos náuticas en relación con el RD 607/1999.
Si tu uso es muy puntual, lo que suele tener más lógica es cubrir esos días concretos. Ahí entra el seguro moto de agua por días como alternativa práctica para salidas sueltas.
Una forma simple de dejarlo todo atado
Navegar tranquilo no va de tener “todo” contratado, sino de tener lo que necesitas para tu escenario. Empieza por confirmar el mínimo de RC cuando aplique, porque es lo que te protege frente a terceros y te evita problemas serios. Luego, piensa qué te dolería pagar de tu bolsillo: ¿un remolque por avería, un golpe en el casco, un robo en puerto, un incidente con ocupantes? Con esa respuesta, elegir coberturas opcionales se vuelve mucho más fácil.